sencaciones y emociones

Que llueve a mares es un hecho. En una ciudad que está a la orilla de un mar a veces no tenido en cuenta.

Viví mucho tiempo bajo la presión del frío en invierno y el calor excesivo en verano.

En un ático con terraza, de una cuarta planta de una casa sin ascensor. Con goteras en días que como éste el agua no cae a gusto de todos.

Ahora, tras aquellos años bohemios, estoy recogida y oigo el golpe que las gotas al caer dejan repiqueteando sobre lo que a su paso se interpone.

Ya me he aclarado un poco con este rincón.

Ayer me lance y algo pude hacer. Ahora he puesto en marcha lo que poco a poco irá siendo mi casa en lo imaginario.

¿Qué pretendo?

Ya me asalta la pregunta. Es posible que en éste reinventarme esté buscando liberarme.

He podido observar que nadie se ha dado cuenta de mi presencia. Pasas desapercibida. Lo mismo que cuando caminas entre la gente en esta gran ciudad.

Quisiera recuperar el hilo de mi escritura, ahora enredado o escondido en algún descuido.

Dejaré que la letra apunte a dar.