Dime:
Porqué tu ausencia ha dejado de dolerme.
Porqué el aire no huele ni el agua sabe.
Porqué sigo pisando el suelo y acabando la tarde.
Porqué mi silencio ha tomado cuerpo.
Porqué no espero a nadie.
Porqué …
Ya es tarde.
Han pasado los días.
Ahora recorro el tiempo que deshojo el calendario apartándote de mi paso.
Saliste por tu voluntad o la de otros, pero lo hiciste.
Creí que no conseguiría regresarme a las cosas.
Pensé que mi alma no sabría encontrar el retorno a su lugar.
Veo desde esa distancia que me pone en el punto de mirada otra.
Es cierto.
He pasado el proceso.
No soy la misma.
Se me calló el pellejo.
Vivo en otro cuerpo y siento que dejé uno de los muchos que van quedando de mi largo caminar.
Solté lastre.
Marchaste.
No volverás.
Tuve que acostumbrarme a negarme.
Sé que fue así y no de otro modo, pero me parece algo que no tiene que ver con mi persona.
Siento la extrañeza de la cosa otra.
A veces digo tu nombre, sin saberme. Me detengo en el pronunciamiento y siento que te vas.
Te diluyes en la nada.
En alguna parte estás, pero para mí has muerto.
Ya me saqué el sudario.
Del tuyo, tú sabrás.
No nos vemos ni nos hablamos.
No nos sabemos.
Nos hemos alejado.
Atrás ha quedado el encuentro por el que hubiera negado mi mismidad.
Así son las cosas.
Nos creemos en algo trascendental.

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