Abierto en ocaso.
Cerrado a poniente.
Mirando de frente.
Reverso y anverso.
Converso.
Pirata del verso.
Remedo se siente.
Opuesto a simiente.
Ríe y lacera.
Enquista.
Suscita.
Revienta.
El hilo se rompe.
Ovillo que rueda.
Palabras alertas.
Recodos oscuros.
Silentes sirenas.
Hienas hambrientas.
Laureles del tiempo.
Cenizas perfectas.
Mudas de sudarios.
Ropas en andrajos.
¡Respira!
¡Escucha!
Palabras huecas.
¿Tendrás respuestas?
Las que quieras.
Sordina de feria.
En ellas dispuesta.
Recorres hiriente.
Cierras puertas.
Ventanas lapidas.
Techo que te aplasta.
Paredes.
Huecos.
Cavernas.
El cuerpo te atrapa.
El alma se escapa.
Pierdes esperanza.
Ruges a tu sombra.
Rastreas el suelo.
Oteas el viento.
Ahogas tu intento.
Hasta otro momento.

2 comments
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Febrero 1, 2009 a 9:00 am
Chinasklauzz
Siento que quizás exagerado puedo pensar que cuentas las sílabas para que el poema empiece a tomar la forma precisa, en realidad es una ametralladora de palabras. Un buen poema.
Chinasklauzz
Febrero 1, 2009 a 10:04 am
Dulcesol
Nunca mediré los verson ni las rimas.
Es el momento en que escribo, el que marca mis versos y poemas.
A penas repaso.
Escribo en blogs porque es el medio en que dejo salir el estertor.
Manda sobre mí: la vida vivida, la emoción, la pasión, la desazón,…
Querido amigo, gracias por dejar tus comentarios, aunque escasos.
Un abrazo